miércoles, 27 de octubre de 2010

Esperando la luz - 12



27

Como ubre de vaca tiñosa
y lastimera
alimenta la espera,
y se muestra calmosa,
traicionera,
atacando con saña
mientras urde
su tela de araña,
rastrera.

Se mueve certera
entre la maraña
de los sufrimientos,
con aliento
de bruja agorera
que ignora el lamento
de las plañideras
sinceras.

Y descubre su rostro
sin alma
arrojando su manto
de espanto
con calma,
arrastrando
al alma delirante,
rendida,
que se afana
por beber otro sorbo
de vida.

No nombraré tu nombre,
me sobra.
Puedes ruin
sentir
cómo te teme el hombre
y cómo el fin
será siempre tu obra.

6 comentarios:

Lucía dijo...

No, mejor callar el nombre, si de todos modos ha de llegar con su fin certero.
Temida es su visita.

Besos!!

Aiss,¡soy primerr!

Mar dijo...

¿Por qué tememos tanto lo que, en realidad, es lo único cierto de esta vida que sabemos que nos va a llegar?... ¡a todos!.

Mil besos, Antònia.

¡Qué gusto leerte, niña!.

Tere. dijo...

Hola amiga, me dejas sin palabras, y con un millón de pensamientos.

Un abrazo, fuerte! ♥

Tere.

Ricardo Miñana dijo...

A veces sobran las palabras paisana, te queda muy bella la poesia.
un placer pasar por tu casa.
feliz semana.
un abrazo.

mimbre dijo...

Hola Antónia...
Es sabido que en todo comienzo hay un final implicito...Por lo tanto, porque tanta mala prensa por el final¡ Tenemos terror por su llegada y de la vida, que por momentos nos maltrata...y feo no decimos nada¡¡Muy buen poema¡
AMIGA MIA, gracias por tus conceptos¡
Un abrazo enorme
Osvaldo

Lady Pirata dijo...

Con remates cómo éste: "No nombraré tu nombre,
me sobra.
Puedes ruin
sentir
cómo te teme el hombre
y cómo el fin
será siempre tu obra", puedes volver cuando te apetezca nena.

Aunque tengo que pensarlo un rato... ¿sus actos serán el fin??

Joder... qué inspiración ¿soy la única que está en sequía?

¡Besotes Antònia!