lunes, 9 de marzo de 2009

SERENIDAD


Serenidad. Mágica palabra para mí.
La encontré un día en que no la buscaba. Ni tan siquiera era consciente de su existencia. Pero me tomó por sorpresa, se hizo un sitio en mí y durante un par de semanas me hizo vivir la sensación más placentera que he vivido nunca.
No había pasado nada especial. No. Al menos yo no era consciente de ello, pero de repente, mi corazón se relajó, mi alma se relajó, mi ánimo se relajó, y, al mismo tiempo, una sensación de alegría y seguridad me inundó por completo.
Tener la absoluta certeza de que todo va a salir bien, sin preguntarte continuamente ni cómo ni cuándo, proporciona una sensación de paz verdadera. Se siente que uno está donde tiene que estar y que, sea cuál sea el motivo de nuestro paso por la vida, este se está cumpliendo.
De pronto, tal y como ha llegado, esa serenidad se va, pero no de un modo traumático, sino dejándote la sensación de que existe y de que es eso lo que quieres volver a vivir en la vida. La sensación de que si la felicidad existe, es lo que acabas de vivir.

Pero la vida sigue adelante con sus subidas y sus bajadas, y nosotros seguimos luchando para superar estas últimas, o al menos para que sean lo más cortas posibles.
Cuando perdí a mi madre, me enfrenté al mayor vacío y la mayor desesperación que he sentido nunca. Pero con el tiempo, el apoyo de mis personas queridas, la vuelta de la fe y el absoluto convencimiento de que en la vida y más allá hay algo más, fui poco a poco recuperando la calma interior que había perdido por completo.
Era primavera y habíamos ido a pasar unos días al pueblo de mi madre, Terrinches (Ciudad Real). Siempre me gustó ir allá pues yo lo llamo el "balneario". Descanso, buena comida, buena gente, paz y campo. Es una mezcla única para levantar los espíritus más alicaidos.
Estábamos caminando por el campo en una preciosa tarde soleada rodeados de cantuesos y jaras en flor, de aromas de tomillo y romero, de múltitud de flores multicolores desconocidas para mí, cuando me aparté del grupo y fui a sentarme en un claro, en mitad de un grupo de encinas y me dejé arrastrar por el canto de los pájaros, por la suave luz del atardecer y el aroma casi insolente de la primavera que estallaba en la variedad de arbustos y flores en todo su esplendor.
En ese momento volví a sentir la Serenidad. Sentí que aquel lugar bendito era sin lugar a dudas el lugar lógico para volver a encontrarla.
Cuando volví a casa escribí lo siguiente:

He traído la verdad

Sin disfraces,

He traído la quietud

Y el solaz,

El abrazo y el beso

Del aire,

El sabor de la serenidad.

El aroma a tomillo

Y cantueso,

El rubí de amapolas

En flor.

Pajarillos cantando

A arrebato, barrenando

Hacia mi corazón.

El pasado presente

En la tierra

Asomándose hacia

El porvenir,

Y la paz palpitando

En las venas

Trascendiendo

El ahora y aquí.

He traído conmigo

Los sueños

Convertidos

En puesta de sol,

Coreados por cantos

De grillos,

Inundados

De vida y color.


Pasados unos meses, volví al mismo lugar. Habían pasado una serie de cosas en mi vida que la habían vuelto a convulsionar y yo estaba deseosa de volver a mi rincón para reencontrarme con la paz. Mientras los demás se quedaban charlando, yo cogí a las tres perras, la mía, la de mi padre y la de mi hermana, y allá que nos fuimos campo a través.
La tarde era placentera, el sol se estaba despidiendo con su beso cálido y el aire era una caricia. Las perras corrían y jugaban entre ellas encantadas de ese contacto con la Naturaleza que tanto echaban de menos. Pero mi alma no se solazaba, mi corazón seguía golpeando mi pecho con ansiedad y mi ánimo no podía levantar la vista del suelo.
¿Qué estaba pasando?
Estaba en el mismo lugar, rodeada de paz, de alegría y del silencio de Dios, pero no estaba hallando una respuesta.
Entonces me dí cuenta. Todo podía ser maravilloso pero si yo no lo recibía como tal, el milagro se perdía. La Serenidad no estaba allí, con todo lo maravilloso que pudiese ser aquel lugar. La Serenidad estaba en mí o no estaba. Si mi corazón estaba sereno, si yo estaba serena, entonces yo era Una con la Serenidad de la Vida, pero no podía encontrar fuera lo que había crecido dentro de mí.
Ese día encontré una de las respuestas más importantes de mi vida, pues una cosa es haber oído determinadas teorías, pero hasta que no lo sientes en tu alma y en tu carne, no lo sabes.
Y yo ahora lo sé.



14 comentarios:

Soy " simplemente " Tere" dijo...

Antoniaaaa, maravilliso texto maravilloso y amoroso, descubrirSe y sentirlo en el alma para luego poder vivirlo como se merece, genial me encanto!

Ché, que sorpresota tu visitay t digo desde mi corazon que me gusta que te guste ser mujer, pues yo no podia haber nacido de otra forma, adoro serlo.

un abrazo,,,bueno quien dice uno..

A.Tapadinhas dijo...

Confesso que foi teu nome que me atraíu por ser o feminino do meu.
Depois, foi o resto: gostei do que li e vou continuar a visitar-te.
Beijo.
António

Lady Pirata dijo...

Sé de lo que hablas, Antònia, no sé si afortunadamente o no, vivo mucho para adentro, a pesar de ser muy abierta, y es cierto, la serenidad es Una, y se percibe a intervalos.
A mi me encantaba un campo de amapolas al que iba cuando era una niña.
"El Sauco", se llama el lugar en concreto, y sigo recordando todos esos momentos como mágicos.
Al igual que me pasa en el mar, pero no en la playa, en el mar en invierno.

¡Besotes!

Soy neblina, me he cambiado de nick :)

Antònia dijo...

Tere:
No sabes cómo me gusta que te haga sentir así mi texto.
Es maravilloso sentir esa sensación, como es maravilloso sentirse mujer y disfrutarlo.
Besotes!!

Antònia dijo...

Lady Pirata:
Hola alma inquieta!
El que ha sentido la serenidad de ese modo creo que comprende mejor la vida. Somos afortunadas. Además yo creo que está muy bien vivir para adentro si sabes compaginarlo con tus relaciones con los demás. Hay demasiada genteque tiene miedo de mirarse por dentro.
Me tienes que decir dónde está el Sauco. Me encanta el campo, el mar no lo conozco en invierno, me gustaría hacerlo. Yo del invierno me quedo con la caricia del sol.

Besos!!

Antònia dijo...

Antonio:
Me gusta tu sinceridad y que sigas visitándome. Me gusta que un alma creativa y sensible como la tuya se interese por lo que yo tengo que decir.
Los "Antonios" somos unos artistas, ¿verdad?
Un abrazo!!

Mundo Animal. dijo...

HOLAAAAAAAAAAAAAA TE TRAJE UN OSITO DE REGALO.

*............|.'..:....::..'..:::..|
..............|......|::...'..|:::..|..FELICIDAD
.....--._._...:.._._.--..,.'.:::|..son gotas de
...(..,..`...........`..,..)..:::..|.buenos momentos
....'-/....................\-'.|::...|.que pasamos
......|..o...../\....o...|....::..:|aqui y alli
......\......._\/_....../.:.'.::...|.son horas
....../'._....^^..._.;__..::...| agradables
..../`....`""""""`........`\=.|.que disfrutamos
../`............................./=|.con las personas
.;...............'--,---------'=...|.que son
.|....................`\........|....|.importantes
.\.......................\___.:..:.|.para nosotros, son
./'.............................`\=..|las pequeñas cosas que
.\_/`--......_................/=..|quedaran grabadas por
.............|....`-.........../=.:.| siempre en nosotros..
.............|.:......`-.__./`.....|CHRISSSS

Antònia dijo...

Gracias Chris! Siempre me encantaron los ositos de peluche y este es especial.
Un beso!!

Acuarius dijo...

Pues prefiero el post de la serenidad al del gato...eh? xD

Antònia dijo...

El del gato era por lo del misterio y la conexión entre los mundos...
Pero pocas cosas se pueden comparar a la serenidad. Genial que te guste!!!
Besos!!

añil dijo...

Reconozco esa sensación, la pèrdida de ella y el convencimieno de saber que sólo puedo encontrarla en mí, en nadie ni en nada , sólo en mí.

Me gusta lo que dices y cómo lo dices.


Un beso

Antònia dijo...

Bienvenida a mi blog, Añil!
Si conoces esa sensación, ya sabes lo maravilloso que es sentirla.
Espero que la compartamos!
Besos!!

Silvy dijo...

Hola Antonia,
me encanta lo que dices sobre la serenidad

" Si mi corazón estaba sereno, si yo estaba serena, entonces yo era Una con la Serenidad de la Vida, pero no podía encontrar fuera lo que había crecido dentro de mí ".

Ciertas palabras que solo cobran sentido cuando lo has experimentado por tí misma. Ese es uno de los grandes secretos de la vida, buscar la serenidad cuando la perdemos y todo empieza a ser diferente.

besos!

Antònia dijo...

Hola Silvy!
La verdad es que cuando una experimenta esa sensación de paz y plenitud se da cuenta de que eso debe ser la felicidad.
Recuerdo esos momentos como momentos llenos de magia que siempre llevaré conmigo, y me encanta compartirlo aquí.
Besos!!