miércoles, 16 de febrero de 2011

Mi Eternidad



Me dormía todas las noches pensando que, si algun día mi madre se moría, yo me pasaría el resto de mi vida llorando.
Era muy pequeña, una cría de apenas 7 u 8 años.
Y después seguía pensando en la muerte... Daba vu
eltas en la cama pensando cómo sería morirse.
No me imaginaba el cielo, más bien me veía flotando en el espacio, rodeada de galaxias, de nebulosas, de planetas y estrellas,... Y entonces sentía miedo. Un miedo irracional, pero no miedo a la muerte, miedo a la eternidad. ¿Cómo se podía vivir eternamente? Esa era mi angustia. Yo apenas tenía unos pocos recuerdos de mis años conscientes y tenía toda una vida por delante. He soñado desde que tengo uso de razón. La Fantasía siempre ha sido mi compañera. Imaginaba mi futuro de mil y una formas diferentes, siempre con alegría, siempre con
ilusión.
Pero... morir y vivir eternamente, siglos y siglos, miles de años,... para siempre... ¿Cómo se llenaba todo ese tiempo? ¿Qué se podía hacer para dar sentido a toda una eternidad?
Y, un día, de repente, encontré la respuesta. Cuand
o yo llegase al otro lado, aprendería. Sí, aprendería todo aquello que no había podido aprender en esta vida, pues estaba claro que no me iba a dar tiempo de todo. Podía conocer desde cómo se construye un barco a cómo viven las tribus del Amazonas, desde por qué crecen las plantas a cómo se formó el Universo,... El mundo es tan rico, la Vida es tan prodiga, la Humanidad es tan apasionante, la Naturaleza, tan grande, que recibir esas respuestas sería el alimento de mi tiempo. Sí, ese debía ser el sentido.
Y ese día, dejé de tener miedo, porque por delante me quedaba una tarea fascinante.
Sí, sé que era pequeña y parece un poco raro que p
ensase esas cosas, pero es que siempre he sido un poco rara...


8 comentarios:

Narci dijo...

Angustiosos pensamientos para una niña de tan corta edad, sin embargo, el subconsciente siempre encuentra un tablon al que agarrarse en los naufragios, ya sean reales o imaginados.

Besos

Anónimo dijo...

doy fé de que eres rarísima...jaaa!

Antònia dijo...

Sí, Narci, eran angustiosos, pero al final me dejaron un regalo: mi decisión de seguir adelante explorando lo desconocido. Un bello regalo.
Besos!!

Antònia dijo...

Querido Anónimo, si me dijeses quién eres, podríamos bromear los dos, no?
Fíjate si soy rara que hasta estoy dispuesta a adivinar qué se esconde detrás de tu máscara!!!

mimbre dijo...

Hola Antónia...
Todo de niños,hemos tenido una serie de preguntas sin respuestas¡¡ Es parte del aprendizaje al cual estamos sometidos, en este viaje de ida que llamamos vida...Seguramente, cuando estemos capacitados, obtendremos TODAS las respuestas¡¡
Gracias por tus conceptos, Amiga mia¡ Estas han sido unas vacaciones maravillosas, lo curioso es que MI cumpleaños la pasamos vacacionando y los jovenes de la foto son compañeros de viaje...No son mi familia, bueno casi¡¡
Un abrazo enorme
Osvaldo

ShiroDani dijo...

Yo también he sido un “Raro” toda la vida. Fíjate si fui raro, que con solo unos pocos años, ya me gustaba la cultura Oriental mas que la mía. Ahora se conoce mucho de esta, pero hace… —Si, muchos años ya— no se sabia nada, simplemente su situación en el mapa mundial.
Eso de ser “Raro” siempre conlleva cosas malas, cosas que te diferencian, te excluyen.
Pero también tiene buenas, que solo entendemos los otros “Raros”. De todas las formas es imposible elegir o, ¿nunca has intentado, nunca has querido renunciar a esa rareza? Pero al final, te das cuenta de eres así, y mas o menos “Mola”.
A los “Raros” les encanta descubrir, tienen mucha curiosidad, les apasiona observar —Que no fisgonear— Pero lo que mas, de lo mas les gusta es APRENDER.
Felicidades por ser rara ( observa que ya no esta con comillas) y mi enhorabuena por saber llevarlo.
Un abrazo Antonia

Tere dijo...

Hola mi querida Antonia, creo desde lo mas profundo de mi corazón que no eras ni sos "RARA" creo que eras una niña muy inteligente y sensible y sigues siéndolo, por suerte!

Te abrazo, siempre es enternecedor leerte en tus visitas a mi blog, como es un placer venir a verte.
Un beso enorme a vos y al Bello Uli y compañía.
Tere.

Mar dijo...

No eres rara, Antònia, eres increíble... Es lógico que la palabra SIEMPRE te asustara... Es que es para sentir miedo... SIEMPRE es mucho tiempo...

Pero tu positivismo, tu energía, tu alegría por la vida, son contagiosos. ¡Qué agradable tiene que ser la vida a tu lado!...

En mi última entrada no voy a poder contestaros (siento mucho dolor y no debo seguir recreándome en él). Llevo unos días muy malos.

En la anterior, cuando vi tu nombre, sentí una alegría inmensa, y así te lo digo. Es un lujo verte aparecer por allí y leer tus cariñosas y cálidas palabras.

Muchos besos y abrazos. Miles.