
Cuando el miedo atenaza el alma, un manto oscuro cae sobre los sueños y se empieza a construir un muro a nuestro alrededor para no dejar que nada nos dañe. Lo malo de esto es que, casi siempre, acabamos el muro que nos guarda del mundo exterior, pero dejamos el miedo dentro, con nosotros.
Los muros pueden ser de muchos materiales, pero los más peligrosos son los muros de mentiras, porque no dejan llegar a los que hay afuera y no dejan salir a los que hay adentro.

Los que construyen muros de mentiras suelen olvidarse de la puerta, y así su muro es cada vez más alto y más inexpugnable.
La oscuridad se instala tras el muro y en el corazón del que lo habita.
La luz, el Amor, la Esperanza,...
¿Cómo se llega a un corazón que se ha fortificado así?
¿Se puede derrumbar ese muro desde fuera?
¿O sólo es el que hay dentro el que puede hacerlo?
¿Se puede salvar a alguien que no quiere ser salvado?

