
Te veo como una libélula, volando libre entre el suave y cálido viento del verano.
Tu sonrisa reflejada en un refrescante y limpio riachuelo.
Tus alas irisadas moviéndose con delicadeza entre las verdes plantas.
Viajas hacia mi infancia y te veo con mis inocentes ojos jugando entre mis dedos
para escapar luego hacia el soleado cielo.
Las libélulas tienen cuatro alas cuya fragilidad asusta,
con ellas vuelan de una manera singular,
pero son un par más para resistir el doble.
Así te veo, como una libélula frágil y fuerte, bella y noble.
(Ana Santamaría)
Tu sonrisa reflejada en un refrescante y limpio riachuelo.
Tus alas irisadas moviéndose con delicadeza entre las verdes plantas.
Viajas hacia mi infancia y te veo con mis inocentes ojos jugando entre mis dedos
para escapar luego hacia el soleado cielo.
Las libélulas tienen cuatro alas cuya fragilidad asusta,
con ellas vuelan de una manera singular,
pero son un par más para resistir el doble.
Así te veo, como una libélula frágil y fuerte, bella y noble.
(Ana Santamaría)

Esta preciosa poesía es obra de mi amiga, Ana. Me la ha dedicado a mí. Este es uno de los regalos más bellos que me han hecho nunca. Nadie había dicho nunca unas palabras tan bonitas sobre mí. Me encanta, y no sólo porque sea bella, sino porque realmente a mí me gustaría verme así, con esa libertad, esa belleza y esa fuerza, rodeada de esa magia de la naturaleza. Estoy emocionada y feliz, y quiero decirle a Ana, aunque ella ya lo sabe, que ha llegado a lo más profundo de mi corazón.
Por cierto, y no es porque sea mi amiga, pero escribe genial y espero que no tarde mucho en crear su propio blog para que todos podáis disfrutarlo.