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viernes, 20 de marzo de 2009

Calor



Después de varios días rodeada por el fuego, el calor de la fiesta y la explosión del color y de la vida, y empujada hoy por la llegada de la primavera, doy rienda suelta al calor que me envuelve y celebro la vida y el amor con estos versos.


Quiero comerte a trozos, despacito.
Quiero besar tu cuerpo sin recato.
Quiero que seas la fuerza de mi grito.
Quiero que seas empuje en mi arrebato.






Aquel que se siente aludido, sabe que esto es para él.

martes, 25 de noviembre de 2008

Esperando la luz - 2



Esta es la segunda entrega de los poemas de mi libro "Esperando la luz".
Cuando escribía el libro, cuando le puse nombre, pensaba que la luz es algo que llega a la vida de las personas. Ni por un momento creí que la luz es algo que podemos crear nosotros, que está en nuestro interior y es lo que podemos ofrecer de nosotros mismos.

Entonces todo lo que no era como yo esperaba, era una tragedia, las tinieblas se abatían sobre mí y el alimento de mis escritos era la desesperación.
¡Con qué pasión tan desgarrada se viven las cosas a los veinte años!
Todo es blanco o es negro. Y por eso, todo lo que no es luz es oscuridad. El tiempo y su sabiduría nos enseñan a apreciar los matices y, quizás es entonces cuando descubrimos la Serenidad. Pero de eso hablaremos otro día.
De momento, dejo aquí unas pinceladas de mis dramas amorosos.

6

Siento que se me ha secado
la fuente del corazón.
Muy grande fue mi pecado:
no atender a la razón.

7

No saber quién te hiere
y quién te mata;
quién, con dulces palabras,
te abandona,
y quién con aprendidas artimañas,
el dueño de tu amor
y su persona,
te arrebata.

Quién al triste destino
te abandona
sin dar un paso en falso
ni con prisa,
y a quién le preocupa
más su persona
que el brillo de tus ojos
y tu risa.

8

Dulce castigo que me sostuviste
noches y días con una esperanza.
Dolor callado que a mi vida diste
fuego de dudas y de confianza.

Hoy que te pierdo, pues de mí te alejas,
sólo quiero pedirte una ventura:
no juegues con mi alma, pues la dejas
perdida en la niebla de la amargura.

Si un día fuiste luz para mis ojos
y fuiste faro para mi camino,
hoy eres la razón de mis enojos,

y en tal manera forjas mi destino,
que en la renuncia que en mi pecho alojo
se halla la estrella que guía mi sino.

.....

¡Ahí queda eso!