
Hoy es Sant Jordi.
Hoy es el día de la Rosa y el Libro en Catalunya.
Hoy las Ramblas de Barcelona derrochan perfume y color.
Hoy los enamorados se obsequian con una rosa para ellas y un libro para ellos. Creo que es una tradición preciosa.

Tal día como hoy, mi corazón fue agasajado con la demostración de amor más tierna que me han hecho nunca.
En las floristerías adornan con esmero las rosas rojas que regalarán los novios a sus novias o los maridos a sus mujeres.
Las visten de celofán y las acompañan de espigas de trigo y un lazo con la bandera catalana.
Hacía unos años que había roto con mi novio y no tenia pareja. No esperaba ninguna rosa desde hacía tiempo.
Pero ahí estaba la persona que más me ha querido, con diferencia, que no concebía que yo pudiera sentir la decepción de volver a quedarme con las manos vacías un año más.

Estaba pasando unos días en casa de mis padres y me desperté al oír que la puerta de la habitación se abría.
Allí estaba mi preciosa madre con una maravillosa rosa en la mano.
Le dije, sorprendida:
- ¡Me has comprado la Rosa!
Y ella me respondió:
- Es que hay muchas clases de amor.
Pero mi madre estaba equivocada. No hay otro amor.
Eso es el Amor.
Este año no tendré otra rosa como aquella, pero todos los días de Sant Jordi de mi vida recordaré ese maravilloso momento. Un tesoro para mí.
Hoy le dedico a mi madre querida otra de las poesías que escribí para ella en "La fuente de toda poesía". Este es mi Amor para ella.
El amor puede ser grande.
El amor puede ser fuerte.
Puede ser apasionado
o puede ser inocente.
Puede quererse a escondidas.
Puede quererse de frente.
Se puede amar como un juego,
o puede ser para siempre.
El amor puede ser cierto,
puede ser imaginario,
puede ser el Paraíso
o puede ser un calvario.
El amor nos fortalece.
el amor nos humaniza.
El amor nos ennoblece,
y el amor nos ilumina.
Se puede amar a los niños.
Se puede amar a los padres.
Está el amor por un hombre,
y está el amor de una madre.
El amor que nunca pide.
El amor que todo da.
El amor que no se rinde,
y el que siempre puede más.
Me cuidaste en el dolor.
Restañaste mis heridas.
Nunca sentí más amor
que por tí, madre querida.